Comenzar con un fin en mente, un hábito muy productivo

¿Sabías que empezar con un fin en mente es uno de los hábitos más productivos que puedes incorporar?

Sí, tal cual lo estás leyendo. He podido ver como muchas personas han “tirado” horas y horas de trabajo a la basura simple y sencillamente por no tener un fin claro.

Cuando no comienzas tu día con un fin en mente, empiezas a trabajar sin un objetivo claro. Eso quiere decir que muy probablemente encuentres situaciones a lo largo del día que te distraen y te impiden llegar a tu destino.

Si permites que eso ocurra, tarde o temprano te darás cuenta de que muchas de las horas que has invertido “trabajando” no te estaban acercando a tu objetivo, puedes llegar a sentir que has perdido el tiempo en actividades que no aportaban valor a tu empresa y, por tanto, la frustración empezará a tener un mayor peso en tu vida.

Ahora bien, si aprendes a identificar muy bien tus objetivos y empiezas tu día con un fin en mente, tu realidad va a ser completamente diferente.

Fin en mente

➡️ ¿Qué es comenzar con un fin en mente?

Cuando hablo de comenzar con un fin en mente hago referencia a empezar el día con un objetivo claro, sabiendo muy bien el destino al que quieres llegar.

Obviamente, eso que quieres lograr en un día tiene que ir acorde con tu objetivo final, con lo que realmente desas conseguir en tu vida personal o profesional.

Por tanto, el primer paso que debes dar es definir con claridad qué es lo quieres en tu vida, ¿a dónde quieres llegar?

Si no tienes claro tu destino es posible que te aferres a muchas de las distracciones que hay en la vida y que, casi sin darte cuenta, te vayas alejando cada vez más de lo que realmente quieres.

Una vez que tengas claro qué es lo que quieres en tu vida personal y profesional, has de procurar que cada uno de tus días te acerques, aunque solo sea un poco, a esa meta que deseas lograr.

➡️ ¿Cómo empezar con un fin en mente?

Empezar tu día con un fin en mente es más sencillo de lo que crees, pero probablemente requiera que dejes de hacer algunas cosas que estabas haciendo hasta ahora.

Lo primero que debes saber es que no has de empezar tu día hasta que no tengas muy claro qué es lo que quieres conseguir en el día, es decir, hasta que no sepas los objetivos que quieres conseguir.

Para definir esos objetivos, te voy a compartir la herramienta que yo utilizo. Cuando me despierto por las mañanas, incluso antes de levantarme de la cama, visualizo cómo quiero que sea mi día. Imagino las tareas que voy a realizar hoy, las actividades del trabajo que son más importantes y también imagino los momentos en los que estaré haciendo actividades de ocio y disfrute.

Visualizar sueño

La idea es saber muy bien qué actividades me acercan a mis objetivos finales. Una vez que haya terminado con mi imagen mental, escribo las actividades que quiero realizar en mi libreta. Personalmente hago dos listas, una para los objetivos profesionales del día y otra para los personales.

Te voy a poner un ejemplo de las actividades que puedo realizar en un día:

Objetivos profesionales:

  • Enviar presupuesto a nueva clienta.
  • 3 sesiones con clientas.
  • Llamar al equipo para informar de los nuevos cambios.
  • Grabar nuevo video con herramientas de productividad.
  • Responder a los nuevos mensajes recibidos.

Objetivos personales:

  • Meditar.
  • Hacer yoga.
  • Clase de piano.
  • Ir a nadar.
  • Llamar a familia.

Con esos objetivos escritos lo que consigo es tener muy claro las actividades en las que me quiero centrar en el día de hoy y, de esa forma, puedo evitar cualquier posible distracción que aparezca por el camino.

El siguiente paso para continuar tu día se basa en ejecutar lo que ya has visualizado y escrito, es decir, en ponerte manos a la obra.

Evita cualquier excusa o circunstancia que pretenda alejarte de tu objetivo y céntrate únicamente en realizar cada una de las actividades que has escrito, sin pereza. Ve tachando a lo largo del día los objetivos que vayas terminando, eso te dará un extra de motivación para continuar y no rendirte.

Para terminar, solo puedo decirte que desde que tengo este hábito en mi vida, mi productividad se ha disparado. Cada día sé exactamente lo que tengo que hacer y, sobre todo, no me pierdo por el camino.

Como digo siempre, ahora te toca a ti.

⚠️  Recuerda: ¡Conocimiento es saberlo y sabiduría es aplicarlo!

¿Lo vas a empezar a aplicar desde hoy?

¡Nos vemos en los comentarios! 😉

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