Cómo dejar de procrastinar en 5 pasos

¿Eres una procrastinadora nata? ¿Te cuesta terminar lo que te propones? ¿Crees que procrastinar está siendo un problema para ti?

Si eres una persona que se entretiene haciendo varias cosas, buscas excusas para no centrarse en lo verdaderamente importante y urgente, o dejas todo para el último momento… ¡este artículo es para ti!

Voy a explicarte cómo puedes apartar la procrastinación de tu vida para que puedas conseguir aquello que te propongas.

No procrastinar si eres emprendedora

¿Qué es procrastinar?

Para que no quepa la menor duda, voy a hacer hincapié en la definición de procrastinar.

La Real Academia Española define procrastinar como diferir o aplazar. Por tanto, podemos decir que estamos procrastinando cuando estamos aplazando la realización de una tarea, es decir, cuando la estamos postergado.

Todos hemos procrastinado en algún momento de nuestra vida, el problema viene cuando se convierte en un hábito o costumbre.

Inconvenientes de procrastinar

He de decirte que la procrastinación es un enemigo cuando estamos emprendiendo y, por supuesto, interfiere negativamente en nuestra productividad. A continuación te cuento algunos inconvenientes de procrastinar:

❌ Puede impedirte cumplir tus objetivos ya que no consigues seguir el plan que te habías marcado.

Aumenta tu estrés al dejarlo todo para el último momento, ya que sientes que no llegas a tiempo.

❌ Hace que seas menos productiva puesto que estás dejando de hacer cosas importantes por hacer otras de menor importancia.

❌ Genera un sentimiento de culpa y ansiedad al saber que «no estás haciendo lo que deberías hacer».

Los 5 pasos para dejar de procrastinar

Paso 1: Identifica el motivo por el que estás procrastinando

Puede que esto no te parezca importante pero, créeme cuando te digo que identificar la causa por la que estamos procrastinando, ha sido imprescindible para que muchas de mis clientas hayan aprendido a dejar de postergar tareas.

Saber por qué estás aplazando algo es CLAVE para aprender a combatirlo. Te voy a poner algunos ejemplos para que tomes consciencia de su importancia:

  • Puede que estés postergando una tarea porque detestas hacerla, ya sea porque no se te da bien o porque no te gusta nada realizarla. En ese caso, estás haciendo algo que no te gusta y, por lo tanto, es muy fácil caer la tentación de hacer algo que disfrutas más.
  • Quizás piensas que el esfuerzo que supone realizar una tarea no va a darte un resultado inmediato. Al creer que no hay un beneficio, a tu mente le resulta fácil no darle importancia a estas tareas y las acaba aplazando.
  • A lo mejor crees que realizar una determinada tarea requiere de mucho tiempo, es una tarea compleja y no te motiva realmente realizarla.
  • Tal vez la tarea que tengas delante te da «miedo», te genera inseguridad o ansiedad realizarla. Al no saber si esa tarea la podemos hacer bien, nuestra mente tiende a aplazarla.
Conoce el motivo de postergar

Paso 2: Clarifica tus objetivos, proyectos y tareas

Una vez tengas claro el motivo por el cual estás postergando, podremos continuar con el siguiente paso: tener claro tus objetivos.

Muchas veces caemos en el error de procrastinar tareas porque no tenemos claro nuestros objetivos. Por tanto, es el momento de preguntarte: ¿Qué quiero conseguir?

Recuerda, siempre debes plantearte objetivos SMART:

✅ Específicos

✅ Medibles

✅ Alcanzables

✅ Revelantes

✅ Planificados en el Tiempo

Es imprescindible que definas una fecha en la que quieres cumplir tu objetivo. De lo contrario, al no tener una meta clara es muy fácil caer en el error de procrastinar y decir la típica frase de «mañana lo hago».

Una vez tengas claros tus objetivos, recuerda dividir ese objetivo en proyectos y, cuando sepas todos los proyectos que debes llevar a cabo, define todas y cada una de las tareas necesarias para que tu proyecto salga adelante. Si tienes alguna duda al respecto puedes leer mi artículo sobre el Método GTD donde explico detalladamente cómo recopilar tareas.

Paso 3: Planifica y sigue tu propio ritmo de trabajo

Ahora que ya tienes definido con claridad todo lo que necesitas para cumplir tus objetivos, es el momento de establecer un plan que te ayude a conseguirlo para no procrastinar.

Cuando tienes claro tus objetivos, proyectos y tareas, vas a poder observar cómo tu mente está tranquila porque sabe todo lo que tiene que hacer.

Sin embargo, podemos caer en un estado de estrés y, por ende, procrastinar, si vemos que hay mucho que hacer. Evidentemente, no se va a realizar todo en un solo día pero, para que tu mente entienda esto, debes establecer un plan.

Cuando realices el plan que vas a llevar a cabo para cumplir tu objetivo debes respetar tu ritmo de trabajo, no intentes sobre cargarte de tareas. El objetivo es que te sientas cómoda con la planificación que has establecido, pues de lo contrario será fácil postergar tareas.

Además, puedes aprovechar un tiempo en concreto en el que seas más productiva para realizar aquellas tareas que más te acerquen a tus objetivos. Intenta utilizar el momento del día que más energía tienes para realizar la tarea que estás procrastinando.

Planificación de éxito

Paso 4: Elimina aquello que te hace procrastinar

Todos tenemos determinados inputs en nuestra vida que nos empujan a procrastinar: compañeros de trabajo, RRSS, email, mensajes, etc.

Si estamos en un momento en el que queremos eliminar la procrastinación de nuestra vida, debemos entender que no podemos tener distracciones en el momento de realizar tareas.

Por lo que si tiendes a procrastinar con facilidad, lo mejor es que te alejes de todo aquello que te incite a postergar las tareas. Al principio parece imposible pero con constancia y determinación podrás crear este hábito.

Paso 5: Comparte tus objetivos con tu entorno

El último paso para dejar de procrastinar es compartir tus objetivos con el entorno que te rodea. Muchas veces, procrastinamos porque al hacerlo, solo nosotras lo sabemos, es decir, no hay nadie que sepa si estamos procrastinando o no.

Por este motivo, si alguien de nuestro entorno conoce los objetivos que queremos conseguir y cuándo queremos conseguirlos, sentimos la «necesidad» de querer cumplir con lo que ya hemos dicho, pues no queremos «quedar mal».

Tu mente sabe que si postergas lo que habías planificado, alguien se va a enterar, puede ser un familiar, un/a amigo/a o un/a compañero/a de trabajo. Compartir tus objetivos con las personas de tu entorno te ayudará a ponerte manos a la obra con el plan que has decidido empezar.

Para concluir, voy a compartir contigo una frase que yo tengo en mi mente cuando estoy realizando cualquier tarea:

“Tú podrás retrasarte, pero el tiempo no lo hará” 

Benjamin Franklin

Como siempre digo, el tiempo es un recuso limitado. En tus manos está decidir qué hacer con un tiempo que sabes, de antemano, que se va a acabar.

Referencias

  • Matrángolo, G. M. (2018). Dejar para mañana: Personalidad y procrastinación académica. Hologramática27(1), 3-10.
  • Zaid, G. (2011). Procrastinar. Letras libres, (114), 30-33.
  • Josan, J. (2014). Una Receta Contra la Procrastinación.

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