¿Tienes claro tu para qué?

Hoy quiero hablar de un aspecto muy importante no solo a la hora de ser más productiva y gestionar mejor tu tiempo, sino también para mantenerte motivada. De lo que quiero hablarte es de que conozcas tu para qué, el motivo por el cual quieres conseguir tu objetivo.

Es posible que tengas un objetivo que deseas conseguir pero tienes momentos en los que te sientes motivada y otros, en los que tu motivación es prácticamente inexistente. Por ello, lo que quiero explicarte hoy es muy importante para mantener tu motivación a lo largo de todo el proceso.

Para qué

Tu para qué = tu razón

Cuando tienes identificado cuál es tu objetivo SMART (específico, medible, alcanzable, relevante y planificado en el tiempo), hay una pregunta que recomiendo siempre a mis clientas que se planteen y es la siguiente:

¿Para qué quiero mi objetivo?

Cuando sabes con claridad lo que quieres conseguir, es el momento de que conozcas con claridad tu motivación; la razón por la cual quieres conseguir ese objetivo en tu vida. 

Es fundamental que te preguntes ¿Para qué quiero conseguir ese objetivo? ¿Qué me va a aportar ese objetivo?

Si no tienes un “para qué”, puede que en los momentos “difíciles” o cuando las cosas se compliquen decidas rendirte. Tener claro un “para qué” te va a permitir saber por qué haces lo que haces; por qué te esfuerzas cada día y por qué te motiva tener ese objetivo en tu vida. En definitiva, te va a dar mil motivos para que rendirte NUNCA sea una opción.

Te pongo un ejemplo para que entiendas la importancia que tiene esta pregunta:

Si tu objetivo es económico, como por ejemplo tener 1.000.000€ en el banco, pero realmente no sabes con certeza para qué quieres ese dinero puede ocurrir lo siguiente: Imagínate que ahora mismo realizo una transferencia por un importe de 1.000.000€ a tu cuenta bancaria.

Sin embargo, te digo que ese dinero no puede salir de tu banco y no puedes utilizarlo PARA NADA. ¿Qué ocurre ahora? Ante esta situación lo que ves es que has cumplido tu objetivo de tener 1.000.000€ en el banco; pero al no tener claro para qué lo quieres daría igual que lo hayas conseguido, puesto que carece de utilidad. Por ello, debes encontrar tu motivación.

¿Para qué quieres 1.000.000€? ¿Quieres comprarte una casa con ese dinero? ¿Quieres un coche? ¿Quieres viajar? ¿Para qué lo quieres?

Mantener motivación

Mantener tu motivación

Una vez que tengas claro para qué quieres lograr tu objetivo, no vale con que quede solo escrito una vez, es importante que lo tengas en un lugar visible para que puedas recordar constantemente que cada esfuerzo valdrá la pena para conseguirlo.

Puedes ponerlo en tu despacho, en tu habitación o en la nevera de tu casa, lo primordial es que constantemente esté en un lugar que visites con frecuencia y que, incluso, dediques unos minutos al día a visualizarte con tu objetivo ya conseguido, de esa forma vas a poder mantener tu motivación elevada durante todo el proceso.

Si en algún momento tu motivación baja y te planteas tirar la toalla, acude rápidamente a tu para qué, recuerda para qué quieres conseguir tu objetivo y haz que tu motivo sea más grande que cualquier excusa que puedas ponerte.

Haz de saber que la única diferencia entre una persona que cumple sus objetivos y la que no, es que la primera tiene muy claro que hará lo que haga falta para conseguir su deseo y, la segunda, tiene la opción de rendirse en su mente.

Ahora mi pregunta es:

¿Vas a hacer lo que haga falta para conseguir tu objetivo o tienes en mente rendirte?

¡Nos vemos en los comentarios! 😉

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